El evangelio eterno, y el infierno.
El infierno, para el evangelio eterno, significa, la redención del mal, o la liberación del mal, y por tanto, el infierno, para el evangelio eterno, no significa, un mal inútil, sino, que significa, un mal utilísimo, por medio, del cual, las personas, dejamos de habitar el mundo, y habitamos, justamente, en una nueva creación, 100 % placentera, para siempre, o para toda la eternidad.
Y así, Job, por ejemplo, estuvo, una temporada, en el infierno, para después, no tener que sufrir, ningún mal, por toda la eternidad, de una manera justa.
Y Jesucristo, lo mismo.
Y s. Pedro, y s. Pablo, lo mismo.
¡¡¡Y cualquier persona, anónima, pues, lo mismo!!!
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