El duelo, por unas personas, completamente vivas…
Que, tras volverse, invisibles, en el mundo, se han curado, todas sus enfermedades, por medio, del poder de Dios, se han vuelto, inmortales, como Dios, y como, el profeta Elías, hace tres mil años, se han convertido, en los cosmonautas, tripulantes, de los carros de fuego, u ovnis piramidales, que, a lo largo, de estos últimos, veinticinco años, han dejado, en los cielos del mundo, unas estelas de vapor, de un tamaño variable.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment