El error de base, de toda la ciencia del mundo.
Consiste, en creer, que, todas las cosas, existen, aunque, todas esas cosas, no las pensemos, las personas, en forma de unas ideas, más, o menos, felices.
Es decir, la ciencia del mundo, se equivoca garrafalmente, por ejemplo, al creer, que existen, el sol, el planeta tierra, los cielos nocturnos, las células, los sesos, los cuerpos humanos, los órganos internos, humanos, los átomos, los dinosaurios vivos, los genes, los gases, los líquidos, los sólidos, aunque, todos, esos elementos, no los piense, ninguna persona, testigo, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices.
La ciencia del mundo, saldrá de su error, de base, por fin, cuando, admita, que, existen, todas las cosas, sí, y solo sí, todas esas cosas, las piensa, al menos, una persona testigo, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices.
Si no acepta, esta premisa previa, la ciencia del mundo, es imposible, el que avance, hacia, ningún resultado feliz, jamás.
Javier Rubio Ortín
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