Una persona, le pide a Dios, su muerte cadavérica…
Pues, esa persona, le pide a Dios, el quedarse, sin sueño, enteramente, por medio, de una fuerza, de separación, y por tanto, esa persona, desea, o le pide, a Dios, el poseer, una felicidad, completamente nula, o lo que es, lo mismo, el volverse Hidrógeno, en una medida, muy grande, y el explosionar, finalmente, toda ella, a causa, de este hecho, por medio, de una cruel, y larga agonía, convertirse, por tanto, en un cadáver, horriblemente feo, y entonces, y solo entonces, dormirse, esa persona, en el cielo.
Pero, este, tristísimo, destino final, Dios, no lo quiere, para ninguna persona, sino, que Dios, quiere, que, todas las personas, nos durmamos, por completo, en el cielo, de una forma, totalmente placentera, y por medio, de una fuerza de unión, y si ese, es nuestro deseo, posterior, el despertar, de ese sueño celestial, dentro, de un ovni piramidal, situado, al lado, de cualquier planeta del cosmos.
Javier Rubio Ortín
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