El destino final, del aparato digestivo, humano.
Es, el de nos ser utilizado, jamás, por todas las personas, por toda la eternidad, en cuanto, todas las personas, finalicemos, a nuestras estancias, en los interiores, de los planetas del cosmos, y ser sustituido, enteramente, por tanto, dicho, aparato digestivo, por nuestros sueños, en el cielo, dentro, de los ovnis piramidales.
Y por tanto, cuando, abandonemos, todas las personas, el interior, del planeta tierra, y seamos, por tanto, las personas, los tripulantes de los ovnis piramidales, jamás, volveremos a generar, ni excrementos, ni orines, por toda la eternidad.
Javier Rubio Ortín
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