Cuando, todas las personas, dormimos, muy profundamente….
Ya no existe, el cosmos, en ningún lugar, sencillamente, porque, a ese cosmos, ya no lo piensa, ninguna persona, testigo, en forma, de unas ideas, es decir, ya no existen, los soles, ya no existe, ningún planeta, del cosmos, ya no existe, ningún cielo nocturno, ya no existen, los cerebros humanos, ya no existen, los sesos humanos, ya no existen, las neuronas, es decir, ya no existen, los cuerpos humanos, y tan solo, existen, por tanto, las ideas, más, o menos, felices, que piensan, todas las personas, acerca, de los argumentos, de esos sueños humanos, ya sea, irracionales, ya sea, racionales.
Y cuando, todos los sueños humanos, irracionales, incrementan su grado de felicidad, se convierten, en unos sueños humanos, completamente racionales.
Y cuando, esos sueños, racionales, se tornan, plenamente felices, esos sueños racionales, se convierten, todos ellos, en la idea única, acerca de Dios-Padre, la nada, o la ausencia, de todo contenido.
Y por tanto, desde, ese instante, ya solo existe, esa nada, o esa ausencia, de todo contenido, nada más.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment