Justificados por la fe.
Es decir, justificados, por el creer, que somos, en realidad, unos cosmonautas de Dios (Hijos e Hijas), viajeros, libres, por todo el cosmos, y justificados, asimismo, también, por el terminar de sufrir, en el mundo, todo el sufrimiento, que, Dios, le asignó al nacer, en el mundo, a cada uno, en particular.
Javier Rubio Ortín
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