Vivir, tranquilos, y confiados.
Con, la esperanza, firme, de que, nuestro final, en el mundo, consistirá, simplemente, en la conciliación de un sueño, plenamente feliz, que puede despertar, potencialmente, en el interior de un ovni, situado, al lado, de cualquier planeta del cosmos.
Es decir, vivir, en el mundo, confiados, en que, el poder salvador, de nuestro Dios, librará, a nuestras personas, de la potencial corrupción, de nuestras muertes cadavéricas.
¡¡¡¡Bienaventurada, la persona, que espera, todo esto, del poder salvador de su Dios!!!
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