Discípulos, de un maestro.

Discípulos de un maestro.

Es decir, del maestro, Jesucristo.
Y por tanto, discípulos, de una determinada sabiduría (o ciencia).
Y por tanto, todos sabios, según la ciencia, de nuestro maestro, Jesucristo.
Y por tanto, es imposible, el que un cristiano, sea, un completo ignorante, de la verdad, si realmente, esa persona, es discípula, de Jesucristo.
Una ciencia, la ciencia de Jesucristo (Verdad), que sirve, para, poder huir, del mundo, completamente vivos, gracias a la ayuda de Dios, y volvernos, por tanto, viajeros, libres, por el cielo, y por todo el cosmos, por medio, de las naves de Dios.
Y por tanto, discípulos, de una sabiduría, la sabiduría de Jesucristo, que, conoce, perfectamente bien, y sin ningún misterio, de por medio, las leyes, que rigen, a todo el cosmos.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


uno + 6 =