Unas personas dormidas, confundidas, con unas personas muertas.

Personas dormidas, confundidas, con unas personas muertas.

Esa, ha sido, la norma general, que, ha regido, en el mundo, a lo largo, de cien siglos.
¿Por qué, motivo?
Pues, porque, el mundo, ha considerado, erróneamente, como muertas, a todas aquellas personas, tan dormidas, que, ya no respiraban, y que, ya no les latían, sus corazones.
Y por tanto, ese mundo, ha considerado, también, erróneamente, que, toda aquella persona, que había despertado, de nuevo, en el mundo, de su sueño profundísimo, pues, era, en realidad, una persona, resucitada, de entre los muertos.
Y Jesucristo, hace, dos mil años, conocía, a todo este asunto, perfectamente bien.
Y por tanto, mientras, Jesucristo, hablaba, de que, se limitaba, a despertar, a la vigilia, a unas personas, muy dormidas (La verdad), el mundo, hablaba, erróneamente, de que, Jesucristo, resucitaba, a unas personas, muertas (El error).

Javier Rubio Ortín

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