Morir de hambre.

Morir de hambre.

Jamás, dejaría Dios, que, uno de sus cosmonautas, Hijo, o Hija, viajero, libre, por el cielo, y por todo el cosmos, muriera, en el interior tenebroso, del planeta tierra, de hambre, sencillamente, porque, por medio, de su poder, puede volver, eterna mente joven, a esa persona, volviéndola, invisible en el cosmos.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


cinco × 7 =