El Yoga, Dios, y la muerte.
La respiración, y el diamante humano.
Cuando, los pulmones de una persona, inspiran, el diamante de esa persona, tiende a volverse, completamente puro (100 % de Carbono).
Y cuando, los pulmones de una persona, expiran, el diamante de esa persona, tiende a volverse, en impurezas, en un 100 % (0 % de Carbono).
Y por tanto, cuando, los pulmones de una persona, inspiran, esa persona, tiende a hacerse, una sola cosa con Dios, invisible a los ojos humanos.
Y por tanto, cuando, los pulmones de una persona, expiran, esa persona, tiende a convertirse, en un horrible cadáver.
Javier Rubio Ortín
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