El martirio de todos los niños.
Se produce, cuando, esos niños, dejan de ser, el argumento, de un sueño, plenamente feliz, y se enfrentan, a sus adaptaciones, totales, a sus vigilias, mundanas.
Ninguna persona, termina, adaptándose, a su vigilia mundana, en un 100 %, sencillamente, porque, la naturaleza humana, es totalmente ajena, a la naturaleza, de los animales.
En cambio, absolutamente, todos los animales, si que se adaptan, perfectamente bien, a sus vigilias, en el interior tenebroso, del planeta tierra.
Y por este motivo, mientras , para las persona, si que existe, el mal, en el interior tenebroso, del planeta tierra, para los animales, en cambio, pues no existe, ningún mal, dentro del planeta tierra.
ES decir, mientras la verdadera casa, de todas las personas, es el cielo, y sus vidas, viajeras, por todo el cosmos, en cambio, la verdadera casa, de los animales, es el interior del planeta tierra.
Javier Rubio Ortín
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