Los huesos humanos.

Los huesos humanos.

Bien, pueden tender, a convertirse, todos ellos, en un diamante puro, por medio, de una fuerza de unión, o fuerza del sueño (Endurecimiento, del diamante humano).
Bien, pueden tender, a convertirse, todos ellos, en impurezas, por medio, de una fuerza de separación, o fuerza de la vigilia (Reblandecimiento, del diamante humano).

Unos huesos, excesivamente reblandecidos, son unos huesos enfermos.
Cuando, una persona, deja de ser bebé, y se vuelve, una persona adulta, sus huesos al crecer, se reblandecen, al mismo tiempo, de manera, que, cuando, esa persona, llega a su ancianidad, con toda seguridad, posee, unos huesos, reblandecidos.

[Huesos, de una persona, desde, su sueño eterno, hacia su bebé, y hasta su ancianidad] = [Diamante…Sólidos…Líquidos…Gases…Fuego] = [Hacia la felicidad nula] = [Fuerzas de separación, o fuerzas de la vigilia] = [Huesos sanos…Huesos enfermos]

[Huesos enfermos, o reblandecidos] + [Fuerza de unión, o fuerza del sueño: Fuego…Gases…Líquidos…Sólidos…Diamante] = [Hacia la felicidad máxima] = [Huesos, endurecidos]

Javier Rubio Ortín

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