Contribuir, a que, las naves de Dios, no explosionen.
Cuando, una persona, cualquiera, soporta, en el mundo, un cierto sufrimiento, o mal, por cualquier motivo, esa persona, por medio, de su saber soportar, ese sufrimiento, está evitando, el que, una nave de Dios, explosione, a causa, de su fuego interno.
Y por tanto, cuantas, más personas, habiten el mundo, más repartido, estará, el sufrimiento, generado, por los fuegos internos, de las naves de Dios, u ovnis piramidales.
Y cuando, todas las personas, terminemos, de repartirnos, en raciones individuales, el sufrimiento, generado, por las naves de Dios, u ovnis piramidales, la redención del mundo, habrá concluido, y será, por tanto, el momento, de abandonar, el interior del planeta tierra, bien sea, hacia el cielo, o bien sea, hacia, los interiores de las naves de Dios, u ovnis piramidales.
Javier Rubio Ortín
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