Jesucristo, crucificado.

Jesucristo, crucificado.

Jesucristo, con la ayuda inestimable, de Judas Iscariote, y valiéndose, del odio, de sus enemigos, los fariseos, había planificado, previamente, que tenía que sufrir, condensado, en unas pocas horas, es decir, en plena juventud, todo, lo que hubiera sufrido, su persona, si su persona, hubiera vivido, en el mundo, hasta su ancianidad, y que, era el sufrimiento, que ponía, un punto final, definitivo, a su vida sufrida, de una manera justa, o según la justicia de Dios.
Y por tanto, Jesucristo, crucificado en el madero, estaba, en un camino cierto, y seguro, de lograr alcanzar, el objetivo, que, había planificado, previamente, y por tanto, Jesucristo, crucificado, no pudo exclamar, a Dios, jamás, una frase, como esta:
¿¿¿“Dios mío, Dios mío…¿Por qué, me ha desamparado?”???

Y cuando, Jesucristo, crucificado, alcanzó, el objetivo deseado, en la cruz, exclamó:
“Consumado es”
“Concluida está, mi obra redentora”
“ Ya he logrado poner, el punto final, definitivo, a mi vida sufrida, de una manera justa, y para siempre”

Y por tanto, inmediatamente después, de esto, el Padre, durmió, a Jesucristo, en el cielo, de una forma, totalmente placentera, pero, no lo volvió, invisible, a los ojos, de todos los presentes, en su crucifixión, porque, Jesucristo, quería, dar la señal de Jonás, a sus enemigos, los fariseos, para que, estos fariseos, lo volvieran famoso, en el mundo, entero, posteriormente.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− uno = 6