Un cadáver, sin ninguna muerte, de por medio…
…Una persona, que duerme, el argumento, de un sueño irracional, vulgar, y corriente, en un momento dado, y de una forma, totalmente placentera, convierte, al argumento, de ese sueño irracional, en el argumento, de un sueño racional, plenamente feliz, hasta el punto, de que esa persona, se queda, 100 % dormida, se hace, una sola cosa, con Dios, y por tanto, lo normal, es que, ahora, su cuerpo físico, se volviera invisible, en el cosmos, como, el cuerpo, del patriarca Enoc…
…Pero, sucede, que, la invisibilidad, de ese cuerpo físico, en el cosmos, supondría, la ruina total, de otra persona, y por tanto, Dios, por amor, a esa otra persona, no vuelve, invisible, a ese cuerpo físico, de esa persona, sino, que deja, que, ese cuerpo físico, se pudra, en el mundo…
Y de esta manera, se ha generado, el “cadáver”, de una persona, que, no se ha muerto, jamás, es decir, el “cadáver” de una persona, que, no ha agonizado, jamás, sino, el “cadáver”, de una persona, que, se ha limitado, ha ser, plenamente feliz, mientras dormía.
Javier Rubio Ortín
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