¿Por que, motivo, existe, el sufrimiento, en la vida humana?

¿Por que, motivo, existe, el sufrimiento, en la vida humana?

Pues, porque, las personas, habitamos, desde hace unos diez mil años, aproximadamente, el interior tenebroso, del planeta tierra, es decir, un lugar, totalmente inhóspito, prohibido por Dios, en el libro del Génesis, que, si no lo modifica milagrosamente, ese mismo, Dios, en su estado natural, está dedicado, a contener, a millones de dinosaurios vivos, y a millones, de insectos gigantes.

¿Cuándo, dejará, de estar sometida, esa vida humana, al sufrimiento humano, para siempre?

Pues, cuando, esa vida humana, por medio, del poder salvador, de Dios, abandone definitivamente, el interior tenebroso, de dicho, planeta tierra, y se vuelva, por tanto, dicha vida humana, viajera, libre, eterna, inmortal, por el cielo, y por todo el cosmos, por medio, de los millones de naves de Dios, tras repartirse, dicha, vida humana, una cierta cantidad finita, de sufrimiento, o mal, en raciones individuales, entre todas, y cada una, de las personas, que la viven. Es decir, para cada persona, en particular, su ración correspondiente, de mal.

Y así, por ejemplo, cuando, Job, se alimentó, de su ración correspondiente, de mal, se olvidó de la existencia de ese mal, para siempre, de una manera justa.
Y así, por ejemplo, cuando, Jesucristo, se alimentó, de su ración, correspondiente de mal, pues se olvidó, de la existencia, de ese mal, para siempre, de una manera justa.
Y por tanto, cualquier persona anónima, a semejanza de Job, y a semejanza, de Jesucristo, cuando, esa persona, se alimenta, de su ración correspondiente, de mal, se olvida, de lo que es el mal, para siempre, de una manera justa.

Entonces…

¿Qué es la crucifixión de Jesucristo?

Pues, una persona, comiéndose, su ración correspondiente de mal, liberadora del mal, pero, en plena juventud, a toda prisa, y por tanto, condensada, en tal solo, unas doce horas, nada más, en lugar de comerse, esa misma persona, dicha ración de mal, a lo largo, de muchos años, de vida mundana, vivida, en el interior tenebroso, del planeta tierra.

Javier Rubio Ortín

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