Jesucristo, el redentor del mundo.
Es decir, un Jesucristo, siempre vivo, y por tanto, un Jesucristo, vivo, y crucificado, y sufriendo, continuamente, en la cruz, hasta el consumado es.
Es decir, un Jesucristo, sufriendo, una cierta cantidad de mal, finita, para después, no tener que sufrir, su persona, nunca jamás, por toda la eternidad, de una manera justa, y según la justicia de Dios.
Es decir, un Jesucristo, siempre vivo, y sufriente, para evitar, el que otras personas, ajenas, a Él, tuvieran que sufrir, antes de salvarse.
Es decir, un Jesucristo, siempre vivo, y sufriente, acelerando, con su sufrimiento, el fin del mundo, o acelerando, con su sufrimiento, la evacuación de todas las personas, que habitan, a ese mundo, a los carros de fuego, nubes, u ovnis (Chemtrails).
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