Personas, liberadas del mal, para siempre.
Son, unas personas, qué, se han comido, sus raciones de mal, correspondientes, en el mundo, como, por ejemplo, Jesucristo, Job, s. Pablo, y todas las personas, que han habitado, el interior tenebroso, del planeta tierra, a lo largo, de los últimos, diez mil años.
Ahora, por tanto, todas estas personas, son unos cosmonautas de Dios (Hijos, e Hijas), eternamente jóvenes, viajeros, libres, incorruptibles, por el cielo, y por todo el cosmos, que, ya no recuerdan, para nada, en absoluto, al interior tenebroso, del planeta tierra, o mundo.
Javier Rubio Ortín
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