Todas las personas, antes, y después, de pecar…

Todas las personas, antes, y después, de pecar…

Todas las personas, antes de pecar, es decir, antes de desobedecer a Dios…
Eran, unos Hijos, y unas Hijas de Dios, cosmonautas de Dios, eternamente jóvenes, viajeros, libres, por el cielo (Nuestra felicidad máxima), y por todo el cosmos (Nuestra felicidad pequeña), que no sabían, que era eso, del mal, es decir, que, no habían conocido, jamás, a los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, como, el planeta tierra, destinados a contener, millones de dinosaurios vivos.

Todas las personas, después de pecar, es decir, después, de desobedecer a Dios…
Eran, conocedoras del mal, es decir, eran conocedoras, de los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, como, el planeta tierra, destinados a contener, dinosaurios vivos…
Y por tanto, las personas, después de pecar, ya sabían, que eran, las desgracias, las enfermedades, las calamidades, la locura, la tristeza, el trabajo, los sudores, la violencia, los conflictos, los sinsabores, los odios, los ascos, etc., etc., etc.

Javier Rubio Ortín

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