Dios quiere, que, le hagamos todos, esta oración:
Padre, eterno:
Por medio, de tu poder, duerme a mi persona, con un sueño, muy feliz, y profundo, y por medio, del argumento, de ese sueño, transmuta, al cuerpo físico, actual, que poseo, en el mundo, lleno de defectos, en el cuerpo, de un joven, de veinte años, lleno, de vida, y lleno de salud, tripulante, de una de tus naves, y posteriormente, repite, esta misma operación, un número, de veces, ilimitado, para que, de esa manera, mi persona, sea siempre, eternamente joven, hasta que, mi persona, concilie, un sueño, plenamente feliz, en el cielo, se convierta, por tanto, mi persona, en la nada, y por tanto, mi persona, no vuelva pensar, el cosmos, jamás.
Javier Rubio Ortín
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