Cuando, un avión, desaparece, en vuelo, sin dejar, ningún rastro suyo…
¿Qué, ha sucedido?
Pues que, absolutamente, todas las personas, que viajaban, en ese avión, han sido transmutadas, por el poder de Dios, en unas personas, jóvenes, de vente años, tripulantes de las naves de Dios, y por tanto, ese avión, ha dejado, de existir, al dejar de ser, ese avión, las ideas, más, o menos, felices, del pensamiento humano, colectivo, más, o menos, feliz, o en otras palabras, que, ese avión, en vuelo, ha dejado de ser, felicidad humana, enteramente, y por tanto, ese avión, en vuelo, ha dejado de existir, enteramente.
Javier Rubio Ortín
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