Hace, diez años, mi persona, ignoraba, todo, lo que sabe, ahora…
Y todo, lo que sabe, mi persona, ahora, no estaba escrito, actualmente, en ningún libro, del mundo.
Hace, muchos siglos, a comienzos, del mundo, y unos siglos después, si que existía, esa sabiduría mía, en el mundo, los egipcios, los mayas, muchos otros pueblos, de la antigüedad, Salomón, Jesucristo, conocían, esta sabiduría, pero, en un momento dado, esta sabiduría, fue destruida, por completo, por el interior del planeta tierra, o mundo, y por tanto, esta sabiduría, dejó, de existir, por completo, en el interior del planeta tierra, o mundo.
Los cosmonautas atlantes, antes de invadir, el interior, del planeta tierra(y otros veinte planetas del cosmos, semejantes al planeta tierra) hace diez mil años, y fundar, por tanto, la Atlántida, conocían a la perfección, esta sabiduría, todos ellos, pero, posteriormente, las cuevas del planeta tierra, los volvieron, completamente ignorantes, a todos ellos.
Toda, aquella persona, que, como, Salomón, a lo largo, de diez mil años, le ha pedido, a Dios, esta sabiduría, la ha recibido, de una manera sobreabundante, por medio, del Espíritu Santo, porque, Dios, ha deseado, siempre, el que esta sabiduría, fuera conocida, en todo el mundo, por el mayor, número de personas, posible.
Hace, dos mil años, los fariseos, enemigos de Jesucristo, destruyeron, a esta sabiduría, que poseía, también, Jesucristo, creyendo, que destruían, a los delirios, de una persona, completamente loca.
Para recibir, esta sabiduría, de parte, del Espíritu Santo, de una forma, lo más correcta posible, es preciso, el creer, previamente, en un Dios, que es, sencillamente, el argumento del sueño, más feliz, que puede conciliar, cualquier persona, hombre, o mujer.
A toda aquella, persona, que, Dios, vuelve, la tripulante, joven, de una de sus naves, todos días, y a todas las horas, Dios, le enseña, esta sabiduría, y por tanto, cuando, absolutamente, todas las personas, que viven, en el mundo, se vuelvan ya, por medio, del poder de Dios, los tripulantes, de sus naves, esta sabiduría, triunfará, en todas ellas, es decir, esta sabiduría, como, todas las personas, es inmortal, pues jamás, tuvo, un inicio, y jamás, puede tener, un final.
Y esta sabiduría, solo se dedica, a estudiar, a las infinitas formas, potenciales, que puede adquirir, la felicidad, humana (o el espíritu humano (Amor + Paz + Belleza + Libertad), al oscilar, entre su máxima expresión (la nada), y una expresión nula (los soles moribundos, o la muerte humana).
Javier Rubio Ortín
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