Toda persona, que, como, el patriarca Enoch, desaparece, del planeta tierra, sin dejar rastro.

Toda persona, que, como, el patriarca Enoch, desaparece, del planeta tierra, sin dejar rastro…

…Se convierte, por medio, del poder salvador, de Dios, en una persona, joven, de dieciocho años, llena de salud, llena de vida, tripulante, de una nave de Dios, viajera, libre, por el cielo, y por todo el cosmos.

Cuando, con el final del mundo, profetizado, tanto, por Jesucristo, como, por s. Pablo, suceda, que, absolutamente, todas las personas, desaparezcamos, del planeta tierra, sin dejar rastro, absolutamente, todas a las personas, seremos convertidas, por Dios, en unos jóvenes, y unas jóvenes, tripulantes de sus millones de naves, viajeros, libres, por el cielo, y por todo el cosmos.

Javier Rubio Ortín

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