El transcurrir del tiempo, para una persona, ciega.

El transcurrir del tiempo, para una persona, ciega.

Está calibrado, únicamente, por el grado de felicidad, que posee, esa persona ciega.

De manera, que si, por ejemplo, esa persona, ciega, emprende un viaje, dentro un cohete, propulsado, por el fuego, y esa persona ciega, se marea, por causa, de las aceleraciones, sucesivas, que sufre, en ese viaje, lógicamente, para, esa persona, ciega, el tiempo, transcurre, a una velocidad, que es directamente proporcional, a lo que se acerque, la velocidad, de ese cohete, a la velocidad, de la luz, por medio, de sus aceleraciones sucesivas, o lo que es, lo mismo, a lo infeliz, que se vuelve, esa persona ciega, por causa, de ese viaje.

Y si por el contrario, esa persona ciega, concilia, un sueño racional, plenamente feliz, pues, para esa persona, ciega, el tiempo, tiende, a dejar de transcurrir, enteramente, a medida, que esa persona ciega, se acerca, más, y más, a su felicidad máxima, por medio, de su sueño.

Es decir:

[Transcurrir del tiempo, para cualquier persona] = [Grado de infelicidad, de esa persona] = [Excentricidad, de una cierta elipse]

Javier Rubio Ortín

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