El transcurrir del tiempo, y el cosmos.
Supongamos, que, absolutamente, todas las personas, nos volviéramos ciegas, para siempre.
Sucedería, en ese caso, por tanto, que, absolutamente, todo el cosmos, dejaría de existir, para siempre, enteramente, por dejar, de ser, dicho cosmos, felicidad humana, espíritu humano, o pensamiento humano, pero, la felicidad humana, continuaría existiendo, en forma de otras ideas, más, o menos, felices, pensadas, por todas las personas, acerca, de unas pesadillas nocturnas, unos sueños irracionales, el sueño racional, del reino de los cielos, y Dios-Padre, o la nada.
Y por tanto, a pesar, de no existir ya, el cosmos, jamás, el transcurrir del tiempo, en cambio, continuaría existiendo, para, todas esas personas ciegas, y la velocidad, de ese transcurrir del tiempo, sería, directamente proporcional, al grado, de infelicidad, de cada una, de esas personas, ciegas.
Velocidad del transcurrir del tiempo = Infelicidad humana = Excentricidad de una elipse
Javier Rubio Ortín
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