Dios, no ha dado muerte, jamás, a ninguna persona.

Dios, no ha matado, jamás, a ninguna persona…

Sino que, Dios, solo, se ha limitado siempre, a dormir, muy profundamente, a todas las personas, de una forma, totalmente placentera, volverlas, completamente invisibles, a esas personas dormidas, a los ojos humanos, y despertar, de ese sueño eterno, a todas esas personas, en los interiores de sus naves, completamente rejuvenecidas.

Si esto, es cierto, el número de cadáveres humanos, existentes, en el mundo, debe, de tender a ser, cero.

Y si esto, es falso, el número de cadáveres, existentes, en el mundo, debe de ser, millones, y millones.

Javier Rubio Ortín

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