El duelo, por un familiar.

El duelo, por un familiar.

Solo, tendría sentido, ese duelo, por ese familiar, si ese familiar, se convirtiera, en un horrible cadáver, completamente feo, completamente asimétrico, completamente desordenado, y completamente irregular, siempre visible, a los ojos humanos.
Pero, si Dios, con su poder, salva a ese familiar, transmutando, por tanto, en una persona, joven, de dieciocho años, por medio, de dormirlo, muy profundamente, y por medio, de volverlo invisible, a nuestros ojos, de una forma transitoria, y por medio, de volverlo visible, dentro, de una de sus naves, viajeras por el cosmos…
¡¡¡Pues, entonces, no tiene, ningún sentido, el que, lloremos, la ausencia, de ese familiar!!!
¡¡¡Es lo mismo, que hacerle, un triste funeral, a un cosmonauta de la NASA, porque, ese cosmonauta, abandona, el planeta tierra!!!

Un cristiano, solo puede, hacer, duelo, por la suerte final, de la persona de Jesucristo, hace, dos mil años, si ese cristiano, posee, al menos, al cadáver, de un solo, familiar suyo, enterrado, en una tumba, de un cementerio del mundo.
Porque, si ese cristiano, carece de familiares muertos, en el mundo, ese cristiano, sabe, perfectamente bien, que, tanto, la persona, de Jesucristo, como, todos sus familiares, jamás, murieron, en el mundo.

Javier Rubio Ortín

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