Las medicinas, y el grado de blandura, de una persona.
Una persona blanda, solo, se puede alimentar, con unos alimentos, blandos, y por tanto, esa persona, blanda, solo, puede asimilar, unas medicinas, blandas.
Y unos medicamentos blandos, resultan, y resultarán siempre, unos medicamentos, muy poco eficaces, con muy poco poder curativo, y llenos, de efectos secundarios.
Pero, si esa persona, se endurece, no, por medio, de unos medicamentos, que asimile, su cuerpo, sino, por medio, de someterse, esa persona, a la influencia, de los objetos, muy duros, esa persona, ha encontrado ya, una medicina, sin ningún efecto secundario, y capaz de endurecerla, eficazmente.
Ahora bien, cuanto, más feliz, es una persona, más dura, se vuelve, esa persona, de manera, que, cualquier asunto, que incremente, la felicidad, de una persona enferma, resulta medicinal, pues, ese asunto, endurece, a esa persona enferma, en una cierta medida, más, o menos, grande.
Javier Rubio Ortín
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