Alimentarse de la inmortalidad.
Supongamos, que, en una familia, un cierto día, el abuelo, paralítico, y ciego, postrado en cama, de forma permanente, es vuelto, invisible a los ojos humanos, mientras duerme, por medio, del poder salvador de Dios….
Pues bien, ha sucedido, que, el cuerpo, de ese abuelo, desaparecido, se ha convertido, en un alimento perfecto, para que, todo el resto de esa familia, se alimente, en el futuro, de su inmortalidad, futura, es decir, para que, todo el resto, de esa familia, se alimente, de su vida inmortal, de cosmonautas, viajera, libre, por el cielo, y por todo el cosmos.
La persona, que se alimente, del cuerpo, de ese anciano, no morirá, jamás, sino, que, vivirá, para siempre.
La persona, que se alimente, del cuerpo, de ese anciano, no padecerá jamás, ni hambre de alimentos, no sed de agua.
Ese anciano, por tanto, era en realidad, un PAN VIVO, bajado del cielo, que sirve, para alimentar al mundo, de su inmortalidad futura.
La persona, que se alimente, del cuerpo, de ese anciano, será vuelta, por Dios, eternamente joven.
La persona, que se alimente, del cuerpo, de ese anciano, viajará al cielo, sin ninguna enfermedad, de por medio, es decir, sin ningún dolor, de por medio.
Javier Rubio Ortín
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