Viajar, una persona, a un universo, determinado (X), del cosmos.
Solo, las personas, somos capaces, de viajar, por el cosmos, es decir, ningún animal, será capaz, jamás, de poder viajar, por el cosmos.
¿Por qué, motivo?
Pues, porque, en la felicidad humana, se encuentra, todo ese cosmos, de forma potencial, y en cambio, en las felicidades, de los animales, pues no.
Y por tanto, si una persona, que habita, en el universo, del planeta tierra (c = 300.000 = Velocidad lumínica), desea viajar, a un universo, cuya velocidad lumínica, sea, por ejemplo de (c = 25.000 = Velocidad lumínica), debe de variar, la felicidad, de su pensamiento, de forma adecuada, para poder lograr, su objetivo, por medio, de una nave.
[Universos potenciales del cosmos] = Infinitos
[Universos, reales, del cosmos] = [Todos, los habitados, por personas]
De una forma, muy aproximada:
[Felicidad (Universo, planeta tierra)] = [Belleza] = [1 / c] = [1 / 300.000]
[Felicidad (Universo, destino final)] = [Belleza] = [1 / c] = [1 / 25000]
Y por tanto, la belleza, de nuestra nave, se deberá, de incrementar, en esta medida, repito, muy aproximada, por medio, de una fuerza de unión:
[1 / 25. 000] – [1 / 300.000] = 0,000036 = [Fuerza de unión] = [Endurecimiento de la nave] = [Embellecimiento de la nave]
Y de esta manera, nuestra nave, desaparecerá, del universo, del planeta tierra, para una persona testigo, habitante, de este universo, que contiene, al planeta tierra, y se volverá, visible, para, otra persona testigo, que habite, el universo, destino final.
¿Y si ese universo final, no lo habita, ninguna persona, testigo?
Pues entonces, nuestra nave, solo se volverá visible, o solo, comenzará a existir, en ese universo final, cuando, uno de sus tripulantes internos, la visualice, exteriormente.
Javier Rubio Ortín
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