La belleza, de una pirámide, y las fealdades, de las enfermedades, y la muerte.
Si es más poderosa, la belleza, de una pirámide (Su regularidad), que la fealdad, de un cadáver, entonces ocurre, que ese cadáver, cobijado, SIEMPRE, dentro de esa pirámide, en lugar de tender, a volverse, cada vez, más feo, tiende a volverse, cada vez, más hermoso, como un mineral.
Y por tanto, con las enfermedades, ocurre, lo mismo, que ocurre, con los cadáveres (Porque, una enfermedad, es simplemente, una persona, tendiendo a parecerse, a un cadáver, en una cierta medida, más, o menos, grande), es decir, cuando, la belleza, de una pirámide, es más poderosa, que, la fealdad, de esa enfermedad, dicha enfermedad, cobijada SIEMPRE, dentro de esa pirámide, se cura, o deja de ser, esa enfermedad.
Y a una persona, completamente sana, pues le ocurre, lo mismo, que, le ocurre, a los cadáveres (y a las enfermedades), es decir, esa persona, completamente sana, cobijada, SIEMPRE, dentro de esa pirámide, lo suficientemente hermosa (Regular), en lugar de tender a volverse fea, como, un cadáver, tiende a volverse hermosa, como, un mineral, eterno, o inmortal.
Un diamante gigante, es simplemente, una pirámide, cuya belleza, está, muy potenciada, por la belleza-regularidad, de un cubo, de una gran dureza.
Javier Rubio Ortín
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