El movimiento, a veces, puede destruir, o puede matar, al movimiento.
Es decir, la infelicidad, de una persona, a veces, puede dar muerte, a otra cierta infelicidad, potencial, de esa misma persona.
Es decir, el movimiento, de un ejercicio físico, moderado, puede servir, a veces, para destruir, la cantidad de hidrógeno, que posee, una persona (Quemar, ese hidrógeno), y por tanto, dicho movimiento, de un ejercicio físico, moderado, puede servir, para destruir, el movimiento, asociado, a una enfermedad potencial.
Pero, si a una persona, con cáncer, se la obliga, a moverse, mucho, pues el cáncer, de esa persona, se acelera, más, y más…
Y si a una persona, enferma del corazón, se la obliga, a moverse mucho, pues, le aceleramos, su enfermedad, más, y más.
Y si a un anciano, le obligamos, a moverse, mucho, pues aceleramos, la conversión, de ese anciano, en un horrible, cadáver.
Javier Rubio Ortín
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