Elías, el cosmonauta de Dios, es arrebatado, a un carro de fuego…
Y por tanto, el cosmonauta de Dios, Elías, se vuelve, invisible, a los ojos de Eliseo, en el mundo, y viajero, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos, por medio, de ese carro de fuego…
Y como, Dios, es bueno-santo, y además, es el salvador del mundo, lógicamente, debe de suceder, también, que, absolutamente, todas las personas, habitantes del mundo, desde los egipcios, hasta la actualidad, son arrebatadas, a los carros de fuego, en lugar de morirse, esas personas, en el mundo, volviéndose, por tanto, esas personas, viajeras, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos.
Y todo esto, sucede, porque, absolutamente, todas las personas, que, hemos habitado, el interior del planeta tierra, somos, en realidad, las descendientes, de los cosmonautas atlantes, de Platón, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos, por medio, de los carros de fuego, invasoras, del interior del planeta tierra, hace unos diez mil años (La Atlántida), y que se olvidaron, por completo, que de eran, esos cosmonautas, viajeros, en las cuevas, del planeta tierra (Mito de la caverna).
Javier Rubio Ortín
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