Hablar mal de Dios.

Hablar mal de Dios.

Cuando, una persona, habla mal, de Dios, en realidad, habla mal, de su sueño, más feliz, de todos.
Y cuando, una persona, habla mal, de su vida desgraciada, en realidad, habla mal, del diablo, o habla mal, del autor intelectual, de esa vida desgraciada.
Toda vida humana, feliz, muy feliz, o plenamente feliz, es obra, de Dios.
Y toda vida humana, desgraciada, es obra, del diablo.
Y el final, de toda, la vida humana, desgraciada, es también, obra de Dios, y es la cruz de Cristo.

Javier Rubio Ortín

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