La existencia de la Luna.

La existencia de la Luna.

La Luna, existe, sí, y solo sí, esa Luna, la piensa, una persona testigo, al menos, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices.
Y por tanto, la Luna, deja de existir, enteramente, cuando, ya no la piensa, a esa Luna, ninguna persona, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices.

Javier Rubio Ortín

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