Las verdaderas obras de misericordia.
Consisten, en enseñar, a todos los pobres, del mundo, que, son, en realidad, unos cosmonautas de Dios (Hijos, e Hijas), viajeros, libres, eternos, inmortales, por todo el cosmos, riquísimos, por tanto, según la riqueza de Cristo, y que, por tanto, por mucho hambre, que pasen, en el mundo, es imposible, el que mueran de ese hambre, en ese mundo, jamás.
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