Y Jesucristo, se olvida del mal, para siempre….
¿Cuándo?
Pues, cuando, Jesucristo, concluye su pasión, en la cruz, y su persona, se dedica, por tanto, a desaparecer, y a aparecer, en el cosmos, un número ilimitado, de veces, dentro de su vida eterna, o inmortal.
Y Job, se olvida del mal, para siempre, cuando, termina de sufrir, los sufrimientos, que le manda, Dios-Padre.
Y s. Pablo, se olvida del mal, para siempre, cuando, exclama: Ya nadie me cause, más, molestias, pues, yo, ya he terminado de sufrir, a lo largo, de toda mi vida, lo mismo, que Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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