La práctica, de un cilicio, diario, y voluntario.
Le puede servir, a una persona, para corregir, las averías, de las naves de Dios, y por tanto, la práctica, de un cilicio, diario, y voluntario, le puede servir, a una persona, para, poder liberarse del mal (Redimirse), de una manera justa, sin sufrir, jamás, una sola enfermedad, tan solo.
Javier Rubio Ortín
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