Una persona…
A /…Se puede reblandecer, enteramente, por medio, de una terrible agonía, hasta convertirse, toda ella, en un horrible cadáver, en su vigilia (Muerte).
B /…Se puede endurecer, por completo, hasta convertirse, toda ella, en un diamante, invisible a los ojos humanos, por medio, de la conciliación, de un sueño, muy feliz (Salvación).
En ambos casos, esa persona, deja de respirar, y a esa persona, deja de latirle, su corazón, pero, por unos motivos, que, no tienen, nada que ver, entre sí.
El mundo, jamás ha conocido, un solo caso A /, pues, el mundo, solo ha conocido, casos B /, nada más.
Javier Rubio Ortín
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