¡¡¡Todo es vanidad, en el mundo!!!
Porque, muy pronto, todo ese mundo, habrá dejado, de existir, enteramente, pues, se habrá convertido, todo él, en unos cosmonautas de Dios, Hijos, e Hijas, eternos, inmortales, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos.
¿Y como sabemos, que, todo esto, va a ser cierto?
Pues, por medio, de las señales, en el sol, en la luna, y en los cielos nocturnos, que profetizó, Jesucristo, hace dos mil años, para los tiempos del fin.
Javier Rubio Ortín
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