Supuestas, muertes humanas, que, jamás, existieron.

Supuestas, muertes humanas, que, jamás, existieron.

Una persona, potencialmente, puede tener, dos destinos finales, posibles:

1º Ser abducida, por Dios, bien sea, al cielo, bien sea, a otro planeta, del cosmos, bien sea, al interior, de una nave, de Dios, sin dejar, por tanto, ningún cadáver suyo, en el mundo.
2º Enfermarse, agonizar, morirse, y convertirse, por tanto, en un verdadero cadáver, que, no lo han contemplado, jamás, unos ojos, humanos.
Y a lo largo, de diez mil años, en el mundo, solo, han existido, personas abducidas, nada más (aunque, a algunas, de estas personas abducidas, Dios, ha permitido, que, sus cuerpos, se pudrieran, en el mundo, transitoriamente, durante, un cierto tiempo, en lugar, de volverlos invisibles, rápidamente).

En definitiva, que, el poder protector de Dios, no ha permitido, jamás, a lo largo, de diez mil años, que, un cosmonauta suyo, tan solo, fuera, la víctima, del planeta tierra, o mundo, sino, que, los ha abducido, a todos, bien sea, al cielo, bien sea, a otros planetas del cosmos, bien sea, a los interiores de sus naves.

Javier Rubio Ortín

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