El destino final de un idólatra.
Como antes, que idólatra, esa persona, es un cosmonauta, de Dios, eso sí, enloquecido, transitoriamente, por el planeta tierra…
Dios tendrá, misericordia, de ese idólatra, y lo redimirá del mal, cuando, esa persona, termine de sufrir, una cierta cantidad de mal, en el mundo.
Y lo abducirá, finalmente, ya sea, al cielo, a otro planeta del cosmos, o al interior, de una nave de Dios.
Y si ese idólatra, acepta, el purificarse del mal, enteramente, esa persona, no volverá a conocer, el sufrimiento, jamás.
Javier Rubio Ortín
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