La sexualidad humana, que, se odia, a sí misma.

La sexualidad, que, se odia, a sí misma.

Es decir, la sexualidad, con excrementos, y con orines.
Es decir, la sexualidad humana, obra, del interior tenebroso, del planeta tierra (Planeta, prohibido por Dios).
Es decir, la sexualidad humana, obra, del diablo.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


6 + uno =