La vida humana, sin descanso alguno.
Es decir, la vida humana, que tiende a ser, completamente infeliz.
Es decir, la vida humana, que tiende a perder, toda su solidez, y volverse, completamente gaseosa.
Es decir, la vida humana, que tiende a despertarse, por completo, a la vigilia.
Es decir, la vida humana, llena de enfermedades, y que, tiende a volverse, un horrible cadáver.
Es decir, la vida humana, regida, por la sangre venosa, la expiración pulmonar, y la química del fuego.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment