La vida humana, sedentaria.
Es decir, la vida humana, descansada.
Es decir, la vida humana, quieta.
Es decir, la vida humana, feliz.
Es decir, la vida humana, dormida.
Es decir, la vida humana, sólida.
Es decir, la vida humana, poco gaseosa.
Es decir, la vida humana, sana.
Es decir, la vida humana, que, tiende a parecerse, a un mineral, eterno, o inmortal, en una medida, más, o menos, grande.
Es decir, la vida humana, regida, por la sangre arterial, la inspiración pulmonar, y la química del carbono.
Es decir, la única, vida humana, que potencialmente, puede, llegar a ser, eterna, o inmortal, en el cielo.
Javier Rubio Ortín
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