La juventud.
Si esa juventud, es, según la voluntad, de Dios, esa juventud, debe de ser, la edad, mayor, que deben de alcanzar, todas las personas.
De manera, que, ninguna persona, hombre, o mujer, debe de superar, jamás, los dieciocho años, de edad.
¿Cómo, es posible, todo esto?
Pues, alternando, todas las personas, sus estancias, en el cosmos, con sus estancias, en el cielo, con una gran frecuencia.
Javier Rubio Ortín
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