Hacia el orden, y hacia el caos.

Hacia el orden, y hacia el caos.

Cuando, una persona, se duerme, esa persona, tiende, hacia un orden perfecto, o Dios inmortal, invisible a los ojos humanos (Felicidad máxima), por medio, de una fuerza, de unión.
Y cuando, esa persona, se despierta a la vigilia, esa persona, tiende, hacia, el desorden total (o caos, total) (Enfermedades, y muerte) (Felicidad nula), por medio, de una fuerza de separación.

Javier Rubio Ortín

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