Pedirle milagros a Dios.
¿Por qué, no?
Pero, pedirle, más bien, unos milagros, que tengan, mucho, que ver, con la vida humana, viajera, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos.
Y pedirle, poco, unos milagros, que, tengan, mucho, que ver, con los asuntos internos, del mundo.
Javier Rubio Ortín
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